Largo domingo de noviazgo: ¿que nos podía ofrecer Jean-Pierre Jeunet, el director de la fantástica y genuina Amelie? Pues una obra muy en su línea, llena de estilo propio y que rebosa toda la personalidad y el cine más personal del mismísimo Jeunet. Se podría definir como una continuación de Amelie en el pasado; como una segunda parte de la vida y amores de Amelie reflejada en el contexto histórico que tiene lugar en la vieja Europa de la I Guerra Mundial. Largo domingo de noviazgo está basada en la novela de Sebastien Japrisot, titulada de igual manera que la cinta de Jeunet.
Es una historia de ficción sobre la desesperada búsqueda que emprende una joven para encontrar a su novio que podría haber muerto en el campo de batalla durante la Primera Guerra Mundial. Narrada de forma no lineal y con abundantes flashbacks, cosa normal en el cine de Jeunet, Largo domingo de noviazgo es una completísima obra de amor con ciertos matices de comedia y drama. Jean-Pierre Jeunet puede presumir de ser uno de los pocos directores mundiales capaz de dotar a todas sus obras de ese sello distintivo que las caracteriza y que permite identificarlas al instante. Una vez más, Jeunet demuestra todo su poderío visual en Largo domingo de noviazgo, llenado todos los fotogramas con la más absoluta perfección e innovación fílmica.
Resulta todo un reto llevar a buen una cinta de estas características, saber encontrar el equilibrio preciso de contar una historia de amor en plena Guerra Mundial mediante la incurso de cientos de flashbacks que mezclan pasado y presente no sólo de la vida de su amado Manech, sino la de los otros cuatro soldados sentenciados a la pena de muerte. Y es que aquí es donde encuentro el mayor fallo de Largo domingo de noviazgo, en el confuso entramado de investigación que teje Mathilde para encontrar a su novio. Llega un momento en que resulta casi imposible no perderse entre la multitud de nombres, datos, fechas, sucesos y demás que se narran en las dos horas que dura la cinta. Pese a todo y con un poco de paciencia y atención, se puede seguir el hilo de Largo domingo de noviazgo sin demasiados problemas. Aunque un segundo visionado no estaría de más, para comprender mejor esta preciosa historia y comprender verdaderamente todo su potencial fílmico y artístico.
Jean-Pierre Jeunet ha sido ambicioso en su -hasta ahora- último largometraje, pues ha sabido componer y mezclar el mundo real de una gran guerra como su capacidad imaginativa y creativa llena de referencias personales. Sabe manipular las realidades a su antojo, dotándolas de una estética impresionante llena de ingenio y finiquitándola de forma sobresaliente.
Del reparto de Largo domingo de noviazgo podemos destacar a una omnipresente Audrey Tatou como Mathilde. Es inevitable sacar comparaciones con su tierna y dulce Amelie, por eso no lo haré, ya que dejaría a Mathilde -su personaje en esta obra- casi a la altura del betún en comparación con Amelie. Parece que Jeunet ha encontrado su musa artística con Audrey Tatou, y hoy por hoy, parece casi imposible imaginar a Amelie sin su cara, o en este caso a Mathilde sin su personalidad e inocencia. Completan el reparto Gaspard Ulliel como Manech, Jean-Pierre Becker, Dominique Bettenfeld, la reciente ganadora del Oscar Marion Cotillard y una fugaz aparición estelar de Jodie Foster en una de las mini-historias más bonitas del film.
Del apartado técnico de Largo domingo de noviazgo, destacar como no una preciosista fotografía a cargo de Bruno Delbonnel, capaz de jugar con los ambientes grises y fúnebres de las trincheras francesas, hasta los tonos dorados y cálidos de campiña francesa donde reside Mathilde. Y por supuesto nombrar a un grande de la música como es Angelo Badalamenti (compositor habitual de David Lynch) que logra crear una serie de temas que enfatizan el tono romántico que emana Largo domingo de noviazgo.
Resumiendo, no se puede decir que Largo domingo de noviazgo alcance el nivel de Amelie ni mucho menos, pero es reseñable el notable trabajo alcanzado por Jean-Pierre Jeunet, siempre fiel a su estilo personal. Es innegable la calidad que destila cada fotograma de la obra, y tratar la dualidad narrativa del amor y la guerra mediante flashbacks merece mi reconocimiento. Completa obra con el sello característico de Jeunet llena de magia y romance y con la que Audrey Tatou inunda la pantalla. Puntuación: 8 sobre 10.
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martes, 15 de julio de 2008
Largo domingo de noviazgo
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Jaime M.
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Etiquetas: Amor, Cine francés, Críticas, Drama
viernes, 13 de junio de 2008
Frontiere(S)
Frontiere(S): otra joyita para el últimamente (Alta tensión, A l'interieur, Ils, Malefique) tan de moda cine slasher francés. Bueno, quizá con el adjetivo de joyita soy demasiado generoso, así que vamos a dejarlo en una simple y correcta adaptación francesa a la idea de Hostel. Digo idea de Hostel, porque el planteamiento de Frontiere(S) bebe mucho de la cinta de Eli Roth. Digamos que está a medio camino entre Hostel y La matanza de Texas. Con más "miga" que Hostel, pero como una burda imitación de La matanza de Texas y clásico por excelencia del cine de terror dirigido por Tobe Hooper.
Frontiere(S) comienza de una forma y acaba de otra totalmente diferente. Parte de una secuencia de acción rodada a ritmo videoclipero al más puro estilo Michael Bay; es decir, prácticamente no ves nada gracias a un aberrante montaje y a una horrorosa cámara en mano que parece movida por un epiléptico. En sus 10 primeros minutos parece que estemos viendo la tercera parte de Bad Boys (dios no lo quiera). Tras la fallida presentación de los personajes, comienza el verdadero meollo de la cinta. Cuatro jóvenes deciden huir de los disturbios parisinos para refugiarse en la muy liberal Amsterdam, pero claro, de noche harán la típica y errónea parada en el no menos típico lúgubre ¿hotel? del que estás seguro no va a pasar nada bueno.
Evidentemente, y como cabía esperar, nada agradable ocurre en el citado ¿hotel? de Frontiere(S), pues la ¿familia? que lo regenta es una psicótica y disparatada mezcla de personajes nazis a cada cual más raro. Tras unas cuantas peleas, llegamos al verdadero porqué de la cinta, pues no hacen "cosas malas" por gusto, sino por ¿necesidad?: la familia pro-nazi quiere engendrar un hijo con la chica del film para mantener el legado familiar hitleriano intacto, y procrear así una nueva raza de "sangre pura" (pese a que la prota es más morena que yo), ya que los hasta ahora fetos nacían deformes, y claro esto no se puede permitir en ninguna familia nazi que se precie. En fin, como podéis leer, el argumento de Frontiere(S) no tiene ni pies ni cabeza, pero señores, estamos ante un slasher film y la verdad es que poco importa. Aquí hemos venido a ver hemoglobina a raudales, y si bien está no es derrochada en abundancia como en A l'interieur, de sus compatriotas franceses, las escenas gore están bastante bien resueltas.
El responsable de Frontiere(S) se llama Xavier Gens y a algunos os sonará por ser el responsable de la vergonzante Hitman, la cual no le pienso dedicar ni una mínima reseña. Otra adaptación de un videojuego que es destrozada en la pantalla grande (véase, Street Figther, Mario Bros, Tomb Raider, Alone in the Dark, Doom etc.). Por lo menos, aquí en Frontiere(S), Xavier Gens cumple; justito pero cumple. Del apartado técnico destacar unos correctos efectos visuales, así como unas buenas cantidades de sangre y casquería, sobretodo en el tramo final de la cinta. Los efectos están bien conseguidos, pero de debía dedicar más tiempo a indagar un poco más en las torturas. En los protagonistas, sobresale una muy creíble Karina Testa, como victima de la "familia Hitler".
En resumen, salvo el fallido y efectista inicio de la cinta, y un pobre trabajo de guión y escritura de personajes, Frontiere(S) es una salvable cinta solamente recomendable para los amantes del género. Una vez más, el cine francés demuestra que no se corta un pelo a la hora de rodar cintas desagradables, donde el color rojo predomina por encima de todo y de todos. Ni muchísimo menos llega al nivel ejecutado en A l'interieur y Alta Tensión de Alexander Aja pero aún así resulta entretenida. Lo mejor, la salvaje escena final. Puntuación: 6,5 sobre 10.
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Jaime M.
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martes, 6 de mayo de 2008
A l'interieur
A l'interieur: aquí vemos una vez más el problema que tienen algunas producciones pequeñas en cuanto a dinero y distribución a la hora de llegar a todos los países. Y es que yo entiendo que es difícil que a nuestro país lleguen todas las cintas que se producen en Europa y los USA, pero creo que es un pecado que obras de la calidad de A l'interieur se queden sin una distribución y promoción adecuadas a la brillantez fílmica de la cinta que nos propone nuestro país vecino. Es de sobra conocido por todos la novedosa vertiente de cine de terror de calidad que nos vienen invadiendo los últimos años desde Francia, donde producciones con escasa promoción internacional se están haciendo un hueco cada vez mayor entre los amantes de dicho género, gracias en buena parte a los distintos festivales organizados tipo Sitges, que sirven como único trampolín y oportunidad para dar el salto internacional. Y eso es precisamente lo que le ocurre a A l'interieur.
A l'interieur es una obra firmada por los realizadores franceses Alexandre Bustillo y Julien Maury (que bien se lo debieron pasar durante el rodaje) de indudable perversidad que hará las delicias de todos los que nos consideramos goremaníacos. Llevaba ya tiempo esperando que la edición en DVD llegara a nuestro país, pero tras meses de esperar decidí abandonar mis esperanzas y hacerme con una versión original con subtítulos en castellano para poder disfrutar de la última joya del cine de terror francés. Tenía unas expectativas elevadísimas con este film y para ser sincero no me ha defraudado en absoluto. Tampoco es que las haya sobrepasado, sino que simplemente me ha aportado todo aquello que me había generado. Y es que como me ocurrió tras ver la impresionante Alta tensión del genio Aja, confirmo que me encandila la forma en que los franceses dan forma al terror y a todo lo que él genera -véase litros y litros de hemoglobina-.
A l'interieur es muy clara en su planteamiento. 80 minutos escasos de una tensión desbordante. 80 minutos de una perturbadora y opresiva puesta en escena. 80 minutos de duelo interpretativo entre dos féminas que lo bordan (atención a una perfecta Béatrice Dalle). 80 minutos de una angustiosa ambientación y entorno. Y lo que es más importante, 80 minutos de autentica masacre visceral, sanguinaria y perfectamente visual carnicería humana no apta para estómagos delicados. Y es que si por algo destaca A l'interieur no es precisamente por una genuina historia, sino por una brutal y explícita violencia poco -y mal- vista en el cine USA y perfectamente retratada en el terror gabacho. Para alguien como yo, amante y cinéfilo asiduo al género gore, slasher o de terror simplemente, resulta muy complicado que una obra de estas características te deslumbre o te impacte mínimamente, pero es que la experiencia que tengo con A l'interieur (y tuve en su día con Alta tensión) es de lo más satisfactoria. Si les impactó la presentación del asesino en Alta tensión, prepárense porque llega A l'interieur.
Pero hablemos claro, A l'interieur empieza mal, pese a unos originales y viscosos títulos de crédito. Empieza lenta, sin saber muy bien que está pasando, y a los 2 minutos de película, con el accidente de coche, ya sabes como va a acabar todo resultando previsible al 100% (aunque acertadamente al final no resulta así del todo). Pero que quieren que les diga, me importa poco su previsibilidad y su desarrollo inicial, pues a partir del minuto 30 es cuando empieza lo bueno, dando un giro argumental y narrativo de 180º y entrando de lleno en el cine slasher.
La gran baza de A l'interieur recae en su técnica y estética visual. Pocas veces hemos visto una sangre tan real en la pantalla, manchándolo y salpicándolo todo y a todos (atención a como es el baño al principio y como queda al final). Tiene unos efectos visuales y de casquería muy conseguidos con una densidad hemoglobínica logradísima y chorreante. La atmósfera que envuelve la casa es lúgubre y la fotografía gélida por momentos y cálida en otros, buscando siempre el impacto de la sangre en la pantalla y generando el contraste de esta (tonos calidos) en contraposición a decorados donde predominan los tonos fríos.
A destacar como he dicho -entre otras muchas cosas- la interpretación del reparto femenino, brillante en algunos momentos y sobreactuado en otros (en particular la versión malvada del personaje de Béatrice Dalle), y con algunos momentos irracionales como el cambio de personalidad en la heroína, embarazada, herida y con lanza en mano. No hay quien se lo crea. Reseñable también es la presentación de la agresora en la acción, la acertadísima banda sonora, estruendosa por momentos, pero en líneas generales muy bien escogida. Y por supuesto, un perfecto final que da cierre a la obra en oposición al clasista happy end que abunda tanto en el género.
Resumiendo, A l'interieur es la salvajada hecha cine. Dura y dificil de ver, pocas veces una cinta puede herir tanto la sensibilidad del espectador menos acostumbrado a este tipo de obras. Recomendable al 100% para amantes del terror y gore francés, A l'interieur es una sanguinaria propuesta que revolverá los estómagos de todo el que la vea. Impactante, transgresora y brutal. Puntuación: 8 sobre 10.
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Etiquetas: Cine francés, Críticas, Festivales, Gore, Slasher, Terror
viernes, 28 de marzo de 2008
La piel dura
La piel dura: que gran director es François Truffaut. Como sabe reflejar la psicología de sus personajes, como retrata de una forma natural y cotidiana la problemática infantil, como maneja a su antojo las relaciones niño-adulto y como dota de vida todas sus películas. La piel dura es una reflexión moral en forma de cinta, una pequeña joya olvidada del cine de Truffaut. Una película que habla de muchas cosas, pero en concreto centra toda su atención en mostrar como las actitudes de los adultos acaban afectando a los niños. Y es que el mundo de los niños ha sido una de las grandes fuentes de inspiración del realizador francés, siempre muy implicado con sus proyectos, pues casi siempre hay algo de autobiográfico en ellos (en este caso el personaje de Julián tiene algo del mismo Truffaut, como su pasión por el cine).François Truffaut culmina con La piel dura, la trilogía sobre la infancia y la adolescencia iniciada allá por 1959 con su ópera prima y obra maestra absoluta del celuloide, Los 400 golpes y El pequeño salvaje en 1969. A diferencia de estas dos obras, en La piel dura el director francés se muestra más optimista que nunca reflejando en cada niño una reacción positiva y un esperanzador futuro; hace un entrañable y redondo retrato de la infancia. Como en Los 400 golpes, asistimos a una visión coral de niños, adultos y profesores, indagando en las relaciones interpersonales, actitudes, miedos e ilusiones. Truffaut describe los sentimientos humanos con un perfecto equilibrio entre drama y comedia, con las alegrías y desdichas de la infancia como telón de fondo.
En La piel dura, se narra de una forma coral las experiencias de un grupo de niños, de diferentes edades y situaciones familiares, todos ellos de la pequeña ciudad de Thiers, Francia. Patrick vive con su padre inválido, tan sólo quiere encontrar el amor y pronto recibirá su primer beso. Julien vive en un hogar desbaratado, su madre, alcohólica, lo maltrata, el director del colegio lo califica de "caso especial" y termina convertido en ladrón, mentiroso y delincuente. Alrededor de estos dos personajes gira la vida de otros tantos niños, de los que se irán conociendo sus historias. Inevitablemente, La piel dura nos remite directamente a lo expuesto en su obra maestra, Los 400 golpes. Y es que toda la esencia de Los 400 golpes permanece intacta en esta cinta. El adoctrinamiento escolar, la relación padres-niños, el surgimiento del amor o la idea de libertad quedan reflejadas de una manera cotidiana en La piel dura.
A modo de obra coral, Truffaut va desgranando poco a poco la personalidad psicológica de cada niño, su ingenio, su inocencia, su vulnerabilidad, su fuerza y su bondad. Todo ello queda reflejado de forma magistral en la cinta que nos ocupa, dotando a esta deliciosa historia, toda la ternura que emanan al fin y al cabo los niños. Entrañable es el relato que construye el realizador francés alrededor del grupo de niños protagonistas, donde destaca la pasmosa naturalidad con la que actúan frente a la cámara. Destacar la brillantez con la que Truffaut resuelve el fin de curso escolar a través del monólogo del profesor y como enfatiza en sus alumnos la difícil tarea de madurar y abandonar la infancia para convertirse en adulto. También cabe resaltar la última secuencia que cierra el film, con el beso entre los dos niños. Que tremenda inocencia rebosa dicha escena, acorde 100% con lo expuesto en los 90 minutos atrás. Magnifique...
Como idea o eje central que abarca La piel dura, me quedo sin ninguna duda con la frase que dictamina una de sus actrices adulta: Un adulto hubiera muerto por el impacto, pero un niño no; los niños son como una roca. Tropiezan por la vida sin quedar lastimados. Ellos se encuentran en estado de gracia y eso les permite tener la piel dura. Son mucho más resistentes que nosotros.
En esta frase reside toda la magia y potencia del film, pues el adulto, tras haber perdido esa espontaneidad e inocencia que caracteriza a los niños, al haber madurado física y psicológicamente, endurece su mente y corazón, pero hace blanda su piel. Por el contrario, el niño conserva la inocencia de sus primeros años de vida, manteniendo el corazón blando y la piel dura. Que grande eres Truffaut !!! Puntuación: 8 sobre 10.
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Etiquetas: Cine francés, Comedia, Críticas, Drama
domingo, 13 de enero de 2008
Caché (Escondido)
Caché (Escondido): Tengo que reconocer que me encanta Michael Haneke desde que vi ese agobiante y a la par brillante film titulado Funny Games, y del que él mismo ha remakeado 10 años después de su estreno. Pero tras el visionado de Caché, debo decir que únicamente me ha creado indiferencia. A nivel técnica es impecable, fiel a sus contínuos planos fijos que tan característicos son en sus obras, y a los brillantes planos secuencia que tanto abundan en Caché. Haneke mantiene su estilo en su última cinta, un retrato psicológico de una familia acomodada y burguesa (como no, en un film de Haneke), que empieza a recibir misteriosas grabaciones. Con una agobiante puesta en escena (100% Haneke), y de inquietante y perturbadora ambientación, mezcla a partes iguales el suspense más clásico con un terror sugerente. Un terror sugerente, puesto que obvia de forma invisible el miedo. Haneke sigue obsesionado con hacer pasar un mal rato al espectador y ciertamente lo consigue. Lo consigue a base de sugerir y no mostrar, al igual que ya hacia con Funny Games; y parece que no se le da del todo mal. Con un final tremendamente abierto y ambiguo, te obliga a sacar tus propias conclusiones. Así que aquellas personas que le gusta se lo den todo masticadito para que puedan aceptarlo y entenderlo todo antes de acostarse que no se acerquen a esta obra, puesto que les hará pensar larga y distendidamente sobre los distintos puntos de vista que nos ofrece. A mi personalmente, me ha hecho razonar algunas cosas y fijándome en el último plano fijo que cierra el film, puedo sacar un idea que no compartiré para no estropear la película a nadie. Algunos dirán que es extremadamente pretenciosa y que Haneke juega y se ríe de nosotros (no digo que no), pero eso ya lo sabían al ponerse a ver una cinta suya. Una de las figuras clave del cine moderno, tanto por su técnica como por la pertubadora atomósfera que envuelve sus obras es sin duda Michael Haneke. Puntuación: 7 sobre 10.
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Jaime M.
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Etiquetas: Cine francés, Críticas, Intriga, Thriller


