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viernes, 13 de junio de 2008

Frontiere(S)

Frontiere(S): otra joyita para el últimamente (Alta tensión, A l'interieur, Ils, Malefique) tan de moda cine slasher francés. Bueno, quizá con el adjetivo de joyita soy demasiado generoso, así que vamos a dejarlo en una simple y correcta adaptación francesa a la idea de Hostel. Digo idea de Hostel, porque el planteamiento de Frontiere(S) bebe mucho de la cinta de Eli Roth. Digamos que está a medio camino entre Hostel y La matanza de Texas. Con más "miga" que Hostel, pero como una burda imitación de La matanza de Texas y clásico por excelencia del cine de terror dirigido por Tobe Hooper.

Frontiere(S) comienza de una forma y acaba de otra totalmente diferente. Parte de una secuencia de acción rodada a ritmo videoclipero al más puro estilo Michael Bay; es decir, prácticamente no ves nada gracias a un aberrante montaje y a una horrorosa cámara en mano que parece movida por un epiléptico. En sus 10 primeros minutos parece que estemos viendo la tercera parte de Bad Boys (dios no lo quiera). Tras la fallida presentación de los personajes, comienza el verdadero meollo de la cinta. Cuatro jóvenes deciden huir de los disturbios parisinos para refugiarse en la muy liberal Amsterdam, pero claro, de noche harán la típica y errónea parada en el no menos típico lúgubre ¿hotel? del que estás seguro no va a pasar nada bueno.


Evidentemente, y como cabía esperar, nada agradable ocurre en el citado ¿hotel? de Frontiere(S), pues la ¿familia? que lo regenta es una psicótica y disparatada mezcla de personajes nazis a cada cual más raro. Tras unas cuantas peleas, llegamos al verdadero porqué de la cinta, pues no hacen "cosas malas" por gusto, sino por ¿necesidad?: la familia pro-nazi quiere engendrar un hijo con la chica del film para mantener el legado familiar hitleriano intacto, y procrear así una nueva raza de "sangre pura" (pese a que la prota es más morena que yo), ya que los hasta ahora fetos nacían deformes, y claro esto no se puede permitir en ninguna familia nazi que se precie. En fin, como podéis leer, el argumento de Frontiere(S) no tiene ni pies ni cabeza, pero señores, estamos ante un slasher film y la verdad es que poco importa. Aquí hemos venido a ver hemoglobina a raudales, y si bien está no es derrochada en abundancia como en A l'interieur, de sus compatriotas franceses, las escenas gore están bastante bien resueltas.

El responsable de Frontiere(S) se llama Xavier Gens y a algunos os sonará por ser el responsable de la vergonzante Hitman, la cual no le pienso dedicar ni una mínima reseña. Otra adaptación de un videojuego que es destrozada en la pantalla grande (véase, Street Figther, Mario Bros, Tomb Raider, Alone in the Dark, Doom etc.). Por lo menos, aquí en Frontiere(S), Xavier Gens cumple; justito pero cumple. Del apartado técnico destacar unos correctos efectos visuales, así como unas buenas cantidades de sangre y casquería, sobretodo en el tramo final de la cinta. Los efectos están bien conseguidos, pero de debía dedicar más tiempo a indagar un poco más en las torturas. En los protagonistas, sobresale una muy creíble Karina Testa, como victima de la "familia Hitler".

En resumen, salvo el fallido y efectista inicio de la cinta, y un pobre trabajo de guión y escritura de personajes,
Frontiere(S) es una salvable cinta solamente recomendable para los amantes del género. Una vez más, el cine francés demuestra que no se corta un pelo a la hora de rodar cintas desagradables, donde el color rojo predomina por encima de todo y de todos. Ni muchísimo menos llega al nivel ejecutado en A l'interieur y Alta Tensión de Alexander Aja pero aún así resulta entretenida. Lo mejor, la salvaje escena final. Puntuación: 6,5 sobre 10.

Leer critica de Frontieres en Muchocine.net

martes, 6 de mayo de 2008

A l'interieur

A l'interieur: aquí vemos una vez más el problema que tienen algunas producciones pequeñas en cuanto a dinero y distribución a la hora de llegar a todos los países. Y es que yo entiendo que es difícil que a nuestro país lleguen todas las cintas que se producen en Europa y los USA, pero creo que es un pecado que obras de la calidad de A l'interieur se queden sin una distribución y promoción adecuadas a la brillantez fílmica de la cinta que nos propone nuestro país vecino. Es de sobra conocido por todos la novedosa vertiente de cine de terror de calidad que nos vienen invadiendo los últimos años desde Francia, donde producciones con escasa promoción internacional se están haciendo un hueco cada vez mayor entre los amantes de dicho género, gracias en buena parte a los distintos festivales organizados tipo Sitges, que sirven como único trampolín y oportunidad para dar el salto internacional. Y eso es precisamente lo que le ocurre a A l'interieur.

A l'interieur es una obra firmada por los realizadores franceses Alexandre Bustillo y Julien Maury (que bien se lo debieron pasar durante el rodaje) de indudable perversidad que hará las delicias de todos los que nos consideramos goremaníacos. Llevaba ya tiempo esperando que la edición en DVD llegara a nuestro país, pero tras meses de esperar decidí abandonar mis esperanzas y hacerme con una versión original con subtítulos en castellano para poder disfrutar de la última joya del cine de terror francés. Tenía unas expectativas elevadísimas con este film y para ser sincero no me ha defraudado en absoluto. Tampoco es que las haya sobrepasado, sino que simplemente me ha aportado todo aquello que me había generado. Y es que como me ocurrió tras ver la impresionante Alta tensión del genio Aja, confirmo que me encandila la forma en que los franceses dan forma al terror y a todo lo que él genera -véase litros y litros de hemoglobina-.

A l'interieur es muy clara en su planteamiento. 80 minutos escasos de una tensión desbordante. 80 minutos de una perturbadora y opresiva puesta en escena. 80 minutos de duelo interpretativo entre dos féminas que lo bordan (atención a una perfecta Béatrice Dalle). 80 minutos de una angustiosa ambientación y entorno. Y lo que es más importante, 80 minutos de autentica masacre visceral, sanguinaria y perfectamente visual carnicería humana no apta para estómagos delicados. Y es que si por algo destaca A l'interieur no es precisamente por una genuina historia, sino por una brutal y explícita violencia poco -y mal- vista en el cine USA y perfectamente retratada en el terror gabacho. Para alguien como yo, amante y cinéfilo asiduo al género gore, slasher o de terror simplemente, resulta muy complicado que una obra de estas características te deslumbre o te impacte mínimamente, pero es que la experiencia que tengo con A l'interieur (y tuve en su día con Alta tensión) es de lo más satisfactoria. Si les impactó la presentación del asesino en Alta tensión, prepárense porque llega A l'interieur.

Pero hablemos claro, A l'interieur empieza mal, pese a unos originales y viscosos títulos de crédito. Empieza lenta, sin saber muy bien que está pasando, y a los 2 minutos de película, con el accidente de coche, ya sabes como va a acabar todo resultando previsible al 100% (aunque acertadamente al final no resulta así del todo). Pero que quieren que les diga, me importa poco su previsibilidad y su desarrollo inicial, pues a partir del minuto 30 es cuando empieza lo bueno, dando un giro argumental y narrativo de 180º y entrando de lleno en el cine slasher.

La gran baza de A l'interieur recae en su técnica y estética visual. Pocas veces hemos visto una sangre tan real en la pantalla, manchándolo y salpicándolo todo y a todos (atención a como es el baño al principio y como queda al final). Tiene unos efectos visuales y de casquería muy conseguidos con una densidad hemoglobínica logradísima y chorreante. La atmósfera que envuelve la casa es lúgubre y la fotografía gélida por momentos y cálida en otros, buscando siempre el impacto de la sangre en la pantalla y generando el contraste de esta (tonos calidos) en contraposición a decorados donde predominan los tonos fríos.

A destacar como he dicho -entre otras muchas cosas- la interpretación del reparto femenino, brillante en algunos momentos y sobreactuado en otros (en particular la versión malvada del personaje de Béatrice Dalle), y con algunos momentos irracionales como el cambio de personalidad en la heroína, embarazada, herida y con lanza en mano. No hay quien se lo crea. Reseñable también es la presentación de la agresora en la acción, la acertadísima banda sonora, estruendosa por momentos, pero en líneas generales muy bien escogida. Y por supuesto, un perfecto final que da cierre a la obra en oposición al clasista happy end que abunda tanto en el género.

Resumiendo, A l'interieur es la salvajada hecha cine. Dura y dificil de ver, pocas veces una cinta puede herir tanto la sensibilidad del espectador menos acostumbrado a este tipo de obras. Recomendable al 100% para amantes del terror y gore francés, A l'interieur es una sanguinaria propuesta que revolverá los estómagos de todo el que la vea. Impactante, transgresora y brutal. Puntuación: 8 sobre 10.

Leer crítica de A l'interieur en Muchocine.net

jueves, 10 de abril de 2008

El caníbal de Rothenburg

El caníbal de Rothenburg: lo cierto es que no esperaba mucho de esta producción alemana con cierto regustillo a telefilme de Antena 3 los sábados por la tarde, pero que menos que un mínimo de estructura narrativa sólida acompañada de una lograda estética. Pues ni eso señores, ya que resulta una vergonzante propuesta con su -eso si- previo calificativo de "Basado en hechos reales", cosa que no dudo ya que realmente la historia que cuenta ocurrió en Alemania hace unos años. Aunque eso si, la coletilla anteriormente citada, da cierta solidez a los hechos narrados, creando una sensación de realidad aceptable e implicándote mínimamente con la cinta y sus personajes.

Pues bien, la sinopsis creo que es de sobra conocida por todos. Una universitaria alemana a punto de graduarse investiga para un trabajo el célebre caso del caníbal de Rothenburg, Oliver Hartwin, que asombró y horripiló a la opinión pública del mundo entero. Hartwin puso un anuncio en internet, por medio del cual conoció a un hombre, Simon Grombeck, que libremente quiso ser devorado por Hartwin. Poco a poco, la investigación de la joven se convierte en una peligrosa obsesión. Está inspirada en un caso real: el de Armin Meiwes quien fue condenado en enero de 2004 a ocho años y medio de prisión por la Audiencia Provincial de Kassel por homicidio, tras confesar haber matado al berlinés Bernd Jürgen Brandes, de 43 años.

Hasta aquí partimos de una premisa interesante, cosa que me impulso a ver esta cinta prohibida en Alemania pocos días antes de su estreno. Desgraciadamente se queda en eso, en una simple intención muy mal resulta por parte de su director Martin Weisz, especialista en rodajes de videoclips MTV'eros. Quiero creer que el realizador iba encaminado a rodar un truculento film sobre uno de los criminales más patológicos de la historia, pero finalmente acabó resultando un quiero y no puedo.

Para empezar podemos distinguir dos partes claramente diferenciadas en la película. Durante los primeros 40 asistiremos al festival de los flashbacks (a razón de 3 cada 10 minutos), cosa que me parecería aceptable siempre y cuando aporten un mínimo de interés o sentido a la historia. De alguna forma, la misión de introducir estos flashbacks es crear una especie de justificación a los actos del caníbal; pues vemos la traumática y perturbadora infancia sufrida por dicho caníbal. Otro de los objetivos de estos flashbacks sería el mostrar como transforma su personalidad de niño a adulto y como le resulta imposible aceptar nunca la muerte de su madre. Total, que ni por un lado ni por otro encuentro interesante esta primera parte de la cinta, pues cae reiteradamente en un aburrimiento total muy difícilmente soportable. Además, comentar lo vergonzante de las escenas en la infancia de ambos protagonistas, con ese filtro de película envejecida y en tonos sepia, que resulta un insulto para cualquier director de fotografía con una mínima experiencia en su campo. Insultante de todas todas.

En la segunda parte de la película, se nos muestra la vida adulta del caníbal, su vida profesional (haciendo él mismo la comida de una jornada laboral con por supuesto carne humana) y ¿su vida personal? por llamarlo de alguna forma. A partir de aquí comienza digamos, la parte menos mala de la cinta, tanto por la relación que mantienen asesino y victima como por la más o menos lograda estética lúgubre y aústera. El modo en que el director cuenta la historia y la atmósfera general que envuelve el filme está bien resuelto, resultando húmeda y opresiva.

En teoría, es una película de terror aunque supuestamente inspirada en un acto de amor. Un acto de amor y de mutua acuerdo entre los dos protagonistas, en el que uno quiere comer y el otro quiere ser comido. Quiere resultar un thriller psicológico planteando una angustia terrible al espectador y se queda en un mero telefilme donde lo único reseñable es su corta duración.

Me permito el lujo de avisar a aquellos que, como yo, esperen un festival gore que se abstengan de ver esta cinta, pues a parte de que prácticamente no hay violencia -hasta los últimos 10 minutos- la violencia que se muestra es implícita; es decir, no se muestra abiertamente. Esto puede ser muy peligroso porque puede salirte bien (Hard Candy) o puede salirte muy mal (El caníbal de Rothenburg).

Pese a todo, esta película debió gustar bastante (y no me explico el porqué) puesto que fue bien recibida en varios festivales de cine y que cuenta en su haber particular con varios premios entre los que destacan los de mejor actor, mejor fotografía y mejor dirección en el Festival de Sitges.

En resumen, El caníbal de Rothenburg me ha parecido realmente aberrante. Lenta, aburrida y de una factura muy irregular. Lo mejor son sus escasos 85 minutos de duración (menos mal) y su estética de cara al final de la cinta. Los actores justitos, cumplen con su papel pero sin sobresalir. Se podía haber logrado mucho más con este planteamiento. Una lástima. Mi recomendación es alejarse de ella salvo problemas de insomnio. Puntuación: 2 sobre 10.

Leer crítica de El caníbal de Rohtenburg en Muchocine.net

martes, 25 de marzo de 2008

30 días de oscuridad

Tras el largo periodo de inactividad (10 días) ocasionado por las fiestas falleras (como buen valenciano) y de Semana Santa, vuelvo otra vez a la carga. Hoy le toca el turno a la última cinta del realizador David Slade, 30 días de oscuridad.

30 días de oscuridad: mucha expectación generó en mi la noticia de que el director de la magnífica Hard Candy iba a dirigir una cinta sobre vampiros. Mi expectación fue bajando cuando me enteré que el actor-héroe responsable de interpretar el personaje principal del film iba a ser un banal Josh Hartnett. Aún así no perdí la esperanza de poder disfrutar de una buena cinta, entretenida, con una buena historia -que no sobresaliente- y las dosis abundantes de sangre y gore que tanto me agradan y que tan necesarias son en este género.

Si bien 30 días de oscuridad no ha cumplido plenamente mis expectativas iniciales, no me ha defraudado tanto como creía tras leer las malas críticas cosechadas en sus primeras semanas de cartelera cinematográfica. Y es que David Slade, director de esta cinta y responsable también de la potente y cruda Hard Candy, es un buen director. Sabe llevar el pulso narrativo a su terreno, y le imprime un ritmo poco convencional en un film de estas características, que si bien puede que no llegue a todo el público, para mi solventa con creces la ardua tarea de tocar un género donde prácticamente está todo visto.

La cinta de Slade parte de un planteamiento inicial de lo más atractivo, pero que conforme avanzan los minutos, va perdiendo fuelle. La acción se desarrolla en un pueblo de Alaska que anualmente le esperan 30 días seguidos de oscuridad total. El sol se pone y durante un mes la noche gobernará sobre el día. Con esta premisa, el pueblo resulta de lo más atractivo para cualquier chupasangre y efectivamente, esta ausencia de luminosidad es aprovechada por el grupo de vampiros creados por David Slade. Aunque no se nos informa de donde vienen los vampiros, poco importa, pues sabemos de sobra que sus intenciones son principalmente alimentarias y en forma de carne humana.

Tras la pausada presentación de personajes, donde la relación entre Eben (Josh Hartnett) y Stella (Melissa George) está un poco cogida con pinzas y carente de interés, comenzará una apabullante y potente puesta en escena, donde los vampiros serán los verdaderos protagonistas de esta historia, relevando a un inexpresivo Josh Hartnett a los últimos peldaños de la interpretación. Y es que en 30 días de oscuridad, queda reflejado que apenas puede aportar otra cosa que no sea su atractivo físico a los personajes que encarna. Y es que sobre él, recae todo el peso de la película al coronarse como el héroe de esta, cosa que le viene demasiado grande. Nadie se cree su actuación, hacha en mano en plan Jack Torrance en El resplandor y degollando vampiros por doquier. Suspenso para la dirección de casting.

En cuanto a la acción desarrollada, David Slade la solventa con bastante elegancia, dotando de la sangre necesaria a las escenas de violencia y quedando patente algunos de los tics más comunes de las cintas de serie B. Eso si, algunas escenas son un mero calco de films como 28 días después o Amanecer de los muertos, y en cuanto a la estética y puesta en escena se nos vienen a la cabeza cintas como Asalto a la comisaría del distrito 13 (la clásica de John Carpenter) o La Cosa también de Carpenter.

Destacar una conseguida fotografía gélida de 30 días de oscuridad, acorde con el clima que representa la película, con claros tonos y filtros azulados y apagados que tan bien sobresalen en contraste con el color de la sangre. Destacar también el brillante plano cenital que nos brinda Slade (muy al estilo de la introducción de Amanecer de los muertos) y en el que se desarrolla la acción en cada centímetro de la pantalla, viendo los numerosos ataques que los chupasangres ejercen a los habitantes del pueblo desde un mismo punto de vista. Sencillamente brillante.

En definitiva, 30 días de oscuridad acaba siendo una propuesta entretenida que gustará a los amantes del género de terror y vampiros; el resto de público abstenerse. Poca cosa nueva es lo que aporta esta cinta, pero pese a ello resulta un producto diferente a pesar de sus tópicos. Se salva por un final bien resuelto que no acaba como cabría esperar; y por una excelente labor de producción, dirección artística y maquillaje. David Slade salva los muebles con una cinta menor a su antecesora pero superior a la media de facturaciones producidas en Hollywood. Y es que era mucho pedir que sellara un film redondo como lo fue en su día Hard Candy, con la maravillosa Ellen Page haciendo las veces de antiheroína. Puntuación: 6,5 sobre 10.

Leer crítica de 30 días de oscuridad en Muchocine.net

lunes, 7 de enero de 2008

Saw IV

Saw IV: Definitivamente, la saga de Saw ha llegado a su fin. No a su fin como franquicia, ya que Lions Gate parece la gallina de los huevos de oro con Jigsaw, y mientras dure aprovecharán el tirón que tiene para hacer Saw V y Saw VI. Digo que se ha acabado por su guión, factura, historia y calidad. No se puede estirar más una saga cuando no da más de si. Si ya con la tercera parte el nivel bajó considerablemente, ahora esta cuarta no hay por donde cogerla. En primer lugar, esa narración incoherente a través de flashbacks, mezclando pasado y presente..., Sr.Lynn Bousman, con todos mis respetos usted no es (ni será a este paso) Iñarritu en Amores Perros o 21 gramos, y ni mucho menos Nolan en Memento o Tarantino en Pulp Fiction; entonces no lo intente por favor, deje eso a los profesionales de verdad. De narración zarrapastrosa, con multitud de agujeros negrísimos e incoherencias de guión nos la intenta colar distorsionando la realidad y mezclándonos continuamente flashbacks con actualidad. A todo esto le sumamos el (im)previsible giro argumental del final -típico en la saga- y tenemos una basura en toda regla. ¿Es que no se dan cuenta de que el giro de guión quedó más que agotado en la primera parte y si me apuras en la segunda? Pues no, parece que no lo entienden. Y para colmo, de los 83 -interminables-minutos que dura quitando créditos finales, 10 minutos se corresponden a escenas pasadas de las anteriores entregas, con lo cual queda reflejado la carencia de ideas por parte del equipo y la necesidad de rellenar metraje con flashbacks innecesarios que lo único que hacen es liar al espectador. Para los fans de la casquería y el gore, entre los que sin duda me encuentro, destacar únicamente la escena de la autopsia a Jigsaw con todo lujo de detalles y una única "prueba". Lo único que la hacia realmente interesante (las pruebas) ha perdido su originalidad y gracia. Una lastima, sin duda la peor de la saga, cogida de la mano junto con la 3. Por último, la frase vivo o muerto, tu decides acaba cansando cuando la oyes 20 veces... Renovarse o morir, nunca mejor dicho. Puntuación: 4 sobre 10.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Planet Terror: Crítica

La cinta que hoy nos ocupa, “Planet Terror”, es el último largometraje estrenado del escritor, productor y director americano (aunque de origen mejicano) Robert Rodríguez –nacido en Texas-.

La verdad, es que Robert Rodríguez siempre ha sido un director por el que tengo cierta predilección, al igual que me ocurre con el catalán Jaume Balagueró. Los dos tocan en sus películas temas que me interesan. Mientras Robert Rodríguez se decanta más por el thriller fantástico y de ciencia ficción, Balagueró se encamina hacia el terror psicológico tan de moda últimamente y con el cual nos bombardean en las salas. La diferencia es que Balagueró sabe hacerlo bien, y la gran mayoría del resto de directores no. Pero bueno, me estoy yendo un poco de contexto, así que volvamos con Rodríguez.

Desde siempre he seguido la carrera del director tejano, aunque no en orden cronológico. Allá por 1.996, estrenaba (la por desgracia infravalorada) “Abierto hasta el amanecer” y para mí, con mis escasos 11 años, ya se convirtió en una de mis películas favoritas. Ya sé que no es el género mas recomendado para un niño, pero bueno digamos que siempre he sido un poco precoz en cuanto al cine no apto para menores.
Esa mezcla de thriller con asesinos sin escrúpulos y película de terror de vampiros fue todo un logro que Rodríguez supo combinar a la perfección. Y como siempre, se nota la mano de Tarantino (íntimo amigo de Rodríguez) en la producción y el guión.

Tras “Abierto hasta el amanecer”, llegaría a ver “The faculty”, una cinta de terror adolescente a medio camino entre “Scream” y “La cosa”, que pasó mas o menos aventajada por la taquilla, pero sin un excesivo reconocimiento por parte de la crítica, y con razón la verdad.

Después llegaría el turno de “Desperado” (ya he dicho que no he visto su filmografía cronológicamente) con un descomunal Antonio Banderas convertido en megahombre, repartiendo a diestro y siniestro. A modo de segunda parte de su opera prima y verdadero éxito que lo llenó de reconocimiento, “El mariachi” y con mucho más presupuesto, consigue entretener entre disparo y disparo y logrando excepcionales secuencias de acción, perfectamente realizadas por Robert Rodríguez.

En el mismo año que “Desperado”, firmaría uno de los cuatro episodios que comprenden el largometraje “Four rooms”, donde vuelve a colaborar Tarantino firmando otro capitulo (genial este último) de dicho film.

Luego llegó la saga infantil “Spy kids”, donde repetiría Antonio Banderas como protagonista dela trilogía -la última en 3D- y Rodríguez ganaría fama con los más pequeños de la casa.

Pero no sería hasta 2005, cuando cerraría un magnifico éxito, esta vez sí, de gran reconocimiento en el mundo de la critica. Me estoy refiriendo a la obra de arte “Sin city”. Y es que no se puede calificar de otro modo a esta película si no es como obra de arte. Con una factura técnica impecable y preciosista, y una cuidadísima puesta en escena, “Sin city” se ensalza como una obra cumbre en el cine post-moderno.
Como no, volvería a repetir una colaboración más con Tarantino, esta vez dirigiendo un par de secuencias en la cinta.

Pero llega el momento de hablar de “Planet Terror” y el proyecto en el que está incrustado el que hasta la hora es el último film de Robert Rodríguez.
Planet Terror” se encuadra dentro de un proyecto sacado de la mente de Tarantino y Rodríguez que lleva por titulo “Grindhouse”. Las salas grindhouse, eran salas de cine cutres y cochambrosas de los 70, donde se exhibían dos películas de serie B (por norma general, terror y ciencia ficción) al precio de una. Básicamente lo que este doble proyecto pretende es transportarnos a una de esas salas, mientras visionamos las cintas.
Por un lado, tenemos el film de Rodríguez –Planet Terror-, y por otro la cinta de Tarantino –Death proof-, mientras que entre el visionado de ambas, se han realizado diferentes trailers falsos (uno de ellos, Machete, se convertirá en un largometraje real) para la ocasión con el fin de que nos metamos más aún en el contexto de las salas grindhouse. Algunos de estos trailers ha sido dirigidos por gente como Rob Zombie o Eli Roth.
Si bien en las salas americanas fueron estrenadas por partida doble, es decir, manteniendo el espíritu original de las películas de serie B, ver dos cintas por el precio de una, en Europa se tomó la decisión de realizar un estreno por film y por separado debido al rotundo fracaso de taquilla que se sufrió en EEUU.

Básicamente, lo que nos plantea “Planet Terror” es una incombustible orgía de sangre, violencia y zombies. Dicho así, alguien podría decir: bua, otra más para la colección… Pues no. Robert Rodríguez se toma todas las libertades para hacer lo que le da la gana, se suelta la melena y consigue firmar un puro espectáculo de diversión y distracción fuera de pretensiones que recorre la pantalla durante los 97 minutos de metraje. Una autentica obra de perversa diversión pura y directa es lo que transmite “Planet Terror”.

Partiendo de un guión sin complejos (liberación de un virus que asola un poblado de la América más profunda), los protagonistas se encuentran a su libre albedrío por el pueblo; dedicándose a huir de arriba para abajo de la apestosa marabunta de infectados que los persiguen por un entorno puramente de cine setentero y al estilo de la serie B ítaloamericana.
Los personajes, a la cabeza de Wray y Cherling –Freddy Rodríguez (este no tiene nada que ver con el director) y Rose McGowan respectivamente- son un grupo de lo más variopinto y excéntrico. Desde el jefe de un restaurante obsesionado con conseguir la receta maestra para la salsa barbacoa, hasta unas gemelas con cierto carácter violento y de destrucción, pasando por el sheriff rudo y desconfiado y una doctora con las manos dormidas…

A partir de aquí, se requiere un completo estado de relajación por parte de los espectadores, para su posterior disfrute como cinta de entretenimiento; pero eso si, sin dejar pasar por alto la impresionante puesta en escena que nos plantea Rodríguez, no exenta de piruetas, explosiones, sangre y casquería para el espectador más exigente. Simple y llanamente, Robert Rodríguez nos bombardea con una continua sucesión de secuencias y planos de todo el amplísimo catalogo de cintas que el realizador mamó en su adolescencia.

En lo que respecta al reparto ¿que decir? Casi se podría hablar de una obra coral, pues el numero de actores que lo componen y la categoría que cada uno tiene por si solo ya es reseñable.
Rodríguez consigue unir a un elenco en el que destacan Bruce Willis, como teniente malísimo post-salvador de la humanidad al acabar con Bin Laden (atención a su muerte y discurso final, impagable), Jeff Fahey como el buscador de la receta perfecta de salsa barbacoa, Josh Brolin como celoso doctor, lo cual le permite mostrarnos un amplio repertorio de muecas y ceños fruncidos por doquier, Michael Biehn como el sheriff del pueblo, Marley Shelton como la doctora sexy de la película (con permiso de Rose McGowan), Stacy Ferguson (lider de The Black Eyed Peas) como pseudo amante de la doctora sexy, Tom Savini (diseñador de efectos especiales y de maquillaje) y Carlos Gallardo (mariachi original de su opera prima) como ayudantes del sheriff, o Michael Parks, que repite por enésima su papel de ranger como bien hizo en “Abierto hasta el amanecer”, “Kill Bill 1 y 2” o “Death proof”.
Y evidentemente, un Quentin Tarantino disfrazado de infectado militar, donde en su corta aparición provoca una mini conversación absurda –como no- con la chica de la metralleta por pierna. También impagable, la escena de su miembro desprendiéndose de su cuerpo.
Destacar la aparición del hijo en la vida real de Robert Rodríguez (Rebel Rodríguez) al igual que hace Julio Medem en “Los amantes del circulo polar”. Esta vez, hace de hijo de la doctora sexy, y tras los títulos de crédito veremos una pequeña sorpresa con él (de ahí que investigara y llegara a la conclusión de que es su hijo en la vida real), así que lo más ansiosos que aguanten hasta el final de los títulos de crédito.

Una música impecable y pegadiza a cargo también de Robert Rodríguez, no dejará de sonar en tu cabeza tras acabes de ver la cinta, encaja a la perfección con el tono humorístico (que lo tiene y mucho) y gore (también lo tiene en cantidades a granel) de la cinta.

En definitiva, un film que no pierde un vertiginoso ritmo en todo momento y con un humor negro y grotesco que hará las delicias de los fans del género. Consigue momentos de delirio colectivo y absoluto genio dirigidos bajo una virtuosa dirección a cargo de Robert Rodríguez, que consigue un espectáculo eficientemente entretenido, con unas secuencias deslumbrantes en originalidad. "Planet Terror" es sin duda, un juego al que nos quiere invitar Rodríguez. Un juego único e irrepetible del que si eres cómplice, te hará sentir lo que nunca sentiste en una butaca. Puede que los críticos la tachen de "locura" o "desfase" por parte de Rodríguez, y no se valore en absoluto, pero eso se debe a que buscaban ver a algo que no existe, y ocupados en esa búsqueda, se olvidaron de sentarse en su butaca y divertirse, pues para mi "Planet Terror" es el regreso, cuando todo parecía muerto, al divertimento más puramente cinematográfico.

Sin duda, muy por encima de la media y, si bien no alcanza el nivel de joyas como "Amanecer de los muertos" o “28 días después” y su secuela con semanas, esa no es ni mucho menos su intención.

A destacar una increíble labor de post-producción, pues como buen homenaje a las cintas de serie B de los 70, el tratado de la imagen digital ha sido empeorado hasta el infinito, degradando los fotogramas durante el metraje, así como el constante cambio de filtro que deliberadamente se produce. Hasta se produce un quemado en el rollo (cosa muy habitual en las salas grindhouse de los 70 ya que al ir pasando de cine en cine, el rollo de la película se iba deteriorando) de la cinta en el momento mas…, bueno ya lo veréis.

Desgraciadamente, Robert Rodríguez cuenta con algunos detractores de sus obras, pero lo verdaderamente cierto en ellas, gusten o no, es que resultan un mero entretenimiento y verdaderamente esto es lo que propone y consigue “Planet Terror”. Camuflada como un homenaje, resulta puro espectáculo para los sentidos, consiguiendo al 200% lo que la propuesta inicial sugería.

- Lo mejor: la libertad de Robert Rodríguez para hacer lo que mejor sabe hacer
- Lo peor: que Bruce Willis no aparezca más


Valoración global: 8,5 sobre 10

_____________________________________________________________________________________ TITULO ORIGINAL: Grindhouse (Planet Terror)
AÑO:2007
DURACIÓN:96 min
PAÍS: EEUU
DIRECTOR: Robert Rodríguez
GUIÓN: Robert Rodríguez
MÚSICA: Graeme Revell, Robert Rodriguez, Carl Thiel
FOTOGRAFÍA: Robert Rodríguez
REPARTO: Freddy Rodríguez, Bruce Willis, Rose McGowan, Josh Brolin, Naveen Andrews, Marley Shelton, Michael Biehn, Stacy Ferguson, Jeff Fahey, Michael Parks, Quentin Tarantino
PRODUCTORA: Dimension Films / The Weinstein Company
WEB OFICIAL: http://www.grindhousemovie.net/
GÉNERO: Terror. Thriller. Acción
SINOPSIS: Grindhouse es una película de terror dividida en 2 partes, una dirigida por Tarantino y la otra por Robert Rodríguez, siendo cada una de ellas de algo más de una hora de duración. A su vez ambas están separadas por falsos trailers de películas de terror, creados por los conocidos directores del género Eli Roth, Rob Zombie, Edgar Wright.